Tu curso funciona porque tú estás ahí para leer la sala, ajustar el ritmo y responder preguntas. Pero un libro es una experiencia autónoma: debe producir la transformación sin que tú estés presente.
La mayoría de los coaches fracasan porque intentan trasladar la lógica de aula (enseñar) a la lógica narrativa (guiar a través de la tensión).
Aquí te muestro cómo dejar de transcribir módulos y empezar a construir una arquitectura de autoridad.